viernes, 31 de agosto de 2012

Vivir en guerra

VIVIR EN GUERRA


"Vivir en París durante la Primera Guerra Mundial era más o menos como vivir en la línea del frente. (…) Durante la guerra, París era un lugar peligroso para vivir. El problema fundamental eran los bombardeos enemigos. (...) Un segundo peligro era la presencia en la ciudad de talleres y fábricas de armamentos. Cuando se producían accidentes, bloques enteros de apartamentos quedaban reducidos a escombros. (…)
En general, durante la guerra la vida en París era gris y monótona. Se restringía el uso de la iluminación pública y la privada, y había tan poco carbón para la calefacción hogareña que durante mucho tiempo perduró el recuerdo de los inviernos pasados temblando de frío. (...)
Lo único que no se racionaba era la diversión. Tras una suspensión inicial, en 1914, los cines y los teatros fueron abriendo, poco a poco. El Moulin Rouge (...) reabrió sus puertas el 28 de noviembre de 1914, con una serie de actos patrióticos."
J. M. Winter. La Primera Guerra Mundial.

"Tal como estaba previsto, hay en el barrio una extrema penuria de harina y carne. Por consiguiente, la ración de pan queda fijada en 150 gramos por adulto y 75 por niño menor de diez años. Vosotros, panaderos, debéis elaborar una lista exacta de vuestros cliente, adultos y niño, que debéis controlar severamente. Para los carniceros, tomaréis en seguida las mismas disposiciones, la ración será de 75 gramos para los adultos y 47 gramos para los niños. Deberéis racionar según las instrucciones recibidas las legumbres y las patatas y recomendaréis rigurosamente que por economía no se pelesn las patatas antes de cocerlas."
Texto dirigido por el subprefecto de Valenciennes (Francia) a los alcaldes de los barrios, enero 1917

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