"Cualesquiera
que sean los principales responsables directos del desencadenamiento
de esta guerra, una cosa es cierta:
la
guerra que ha provocado todo este caos es producto del imperialismo.
Esta guerra ha surgido de la voluntad de las clases capitalistas de
cada nación de vivir de la explotación del trabajo humano y de las
riquezas naturales del planeta. De tal manera que las naciones
económicamente atrasadas o políticamente débiles caen bajo el yugo
de las grandes potencias que, con esta guerra, intentan rehacer el
mapa del mundo, a sangre y fuego, de acuerdo con sus intereses
explotadores. (…)
Lo
que va a resultar de la guerra van a ser nuevas cadenas y nuevas
cargas y es el proletariado de todos los países, vencedores o
vencidos el que tendrá que soportarlas. (…)
En
esta situación intolerable, nosotros, representantes de partidos
socialistas, de sindicatos y de minorías de estas organizaciones;
alemanes, franceses, italianos, rusos, polacos, letones, rumanos,
búlgaros, suecos, noruegos, suizos, holandeses, nosotros que no nos
situamos en el terreno de la solidaridad nacional con nuestros
exploradores, sino que permanecemos fieles a la solidaridad
internacional del proletariado y a la lucha de clases, nos hemos
reunido aquí para reanudar los lazos rotos de las relaciones
internacionales, para llamar
a la clase obrera a recobrar la conciencia de sí misma y situarla en
la lucha por la paz.
(…)
Esta
es una lucha por la libertad, por la fraternidad de los pueblos, por
el socialismo.
(...)"
Conferencia
de Zimmerwald, en la cual se juntaron los socialistas que estaban en
contra de la guerra.
“Nosotros
tenemos un interés vital por a no dependencia de Bélgica. Si la
independencia de Bélgica desapareciese, la independencia de Holanda
desaparecería también. La Cámara debe considerar los intereses
británicos que serían perjudicados
si nos quedásemos al margen de una crisis como ésa.
Porque
supongo que no se imaginan ustedes que si una gran potencia
permaneciese al margen durante una guerra como ésa podría luego
hacer valer sus intereses después de la guerra.
(...)
Si nos metemos en guerra, no vamos a sufrir más que si nos
mantenemos a margen. Tanto si participamos en ella como si no, el
comercio extranjero quedará interrumpido (...) Si nos quedamos al
margen no creo ni por un instante que estemos en situación de hacer
uso de nuestra fuerza material para evitar o para deshacer todo lo
que se produzca durante la guerra, para impedir
que la totalidad de la Europa occidental caiga bajo el dominio de una
sola potencia
y, además, estoy persuadido de que nuestra situación moral sería
peor.
Me
creo en la obligación de declarar a la Cámara que no nos hemos
comprometido todavía a enviar un cuerpo expedicionario. La
movilización de la flota esta ya terminada. La movilización del
ejército sigue adelante. Nos queda un medio para permanecer al
margen del conflicto. Podemos
proclamar nuestra neutralidad integral. Pero eso, no lo queremos
(...)”
Edward Grey. Secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña. Discurso ante la Cámara de los Comunes.
Francia
no está aún prepararada para el combate. Inglaterra se enfrenta con
dificultades interiores y coloniales. Rusia rechaza la guerra, porque
teme la revolución interior. ¿Vamos
a esperar a que nuestros adversarios estén preparados o debemos
aprovecharnos del momento favorable para provocar la decisión?
Esta es la grave cuestión que hay que zanjar.
El ejército austriaco es aún fiel y útil. Italia está todavía firmemente ligada a la Triple Alianza e incluso si prefiere (...) mantener la paz para restañar las heridas de la última guerra, sabe (...) que si Alemania es derrotada, quedará sin remedio a merced de la violencia de Francia e Inglaterra y perderá su posición independiente en el Mediterráneo (...) Podemos igualmente contar llegado el caso con Turquía y Rumania (...) Podríamos tener la dirección de la política europea mediante una ofensiva resuelta, y podríamos asegurar nuestro porvenir.
Esto no quiere decir que debamos provocar la guerra; pero allá donde se manifieste un conflicto de intereses (...) no debemos retroceder, sino solucionarlo mediante la guerra y comenzarla con una ofensiva resuelta, poco importa el pretexto, porque no se trata de ese conflicto, sino de nuestro porvenir, lo que está en juego.
Extracto de un artículo aparecido en el diario alemán Die Post, el 24 de febrero de 1914
“No
estamos en contra del pueblo alemán, sino del despotismo militar de
Alemania. Debemos
combatir para salvaguardar la democracia (...).
Resulta terrible lanzar a este grande y pacífico pueblo a una
guerra, la más terrible y desastrosa que jamás haya existido,
puesto que en ella se ventila la existencia de la misma civilización.
Pero el derecho es más valioso que la paz, y nosotros vamos a
combatir por aquellas cosas que siempre han sido más caras a
nuestros corazones: por
el derecho que tienen los gobernados a que se oigan sus voces en el
propio gobierno, por los derechos y libertades de las pequeñas
naciones y por una organización basada en el derecho,
integrada por una cordial alianza entre los pueblos libres, que
ofrezca paz y seguridad a todas las naciones y dé, finalmente, la
libertad al mundo (...).”
Declaración
del presidente Wilson en el Congreso de los Estados Unidos (2 de
abril de 1917).
"A
través de las calles de Europa aparecía cada pueblo con su pequeña
antorcha, y ahora ahí esta el incendio (...) La
política colonial de Francia, la política hipócrita de Rusia y la
brutal voluntad de Austria han contribido a crear la situación
terrible en la que nos encontramos.
Europa se debate en una gran pesadilla (...)
Ciudadanos,
a pesar de todo, y os digo ésto como una especie de desesperación,
no hay más que una posibilidad de mantener
la paz y de salvar la civilización,
desde el momento en que estamos amenazados de muerte y salvajismo, la
de que el
proletario reúna todas sus fuerzas,
y que todos los proletarios, franceses, ingleses, alemanes,
italianos, rusos, pidamos a esos millones de hombres que se junten
para que el latido unánime de sus corazones aleje la horrible
pesadilla."
Jean
Jaurès. Socialista francés. 23 de julio de 1914
"Esta
guerra no la hemos querido nosotros.
Los
que la han desencadenado, déspotas con propósitos sanguinarios, con
sueños de hegemonía universal, recibirán su castigo. No solo el
estertor de los moribundos, los clamores de los sufrimientos de los
heridos subirán hasta ellos como reprobación universal, sino el
relámpago de odio que se encenderá en las miradas de las madres, de
los huérfanos y de las viudas.
(...)
Conducidos a la lucha, nos
movilizamos para rechazar al invasor,
para
salvar el patrimonio de la civilización y la ideología liberal que
nos ha legado la historia.
No queremos que se pierdan las pocas libertades arrancadas a las
fuerzas del mal con tantos sufrimientos. Contestamos "presente"
a la orden de movilización. Nunca haremos una guerra de conquistas
(...) Emperadores de Alemania y de Austria-Hungría (...) que habéis
querido la guerra, nos comprometemos a doblar las campanas, tocar a
muerto, de vuestro reino."
Léon
Jouhaux, sindicalista francés. 4 de agosto de 1914
No hay comentarios:
Publicar un comentario