viernes, 31 de agosto de 2012

Posiciones sobre la guerra

Posiciones sobre la guerra


"Cualesquiera que sean los principales responsables directos del desencadenamiento de esta guerra, una cosa es cierta: la guerra que ha provocado todo este caos es producto del imperialismo. Esta guerra ha surgido de la voluntad de las clases capitalistas de cada nación de vivir de la explotación del trabajo humano y de las riquezas naturales del planeta. De tal manera que las naciones económicamente atrasadas o políticamente débiles caen bajo el yugo de las grandes potencias que, con esta guerra, intentan rehacer el mapa del mundo, a sangre y fuego, de acuerdo con sus intereses explotadores. (…)
Lo que va a resultar de la guerra van a ser nuevas cadenas y nuevas cargas y es el proletariado de todos los países, vencedores o vencidos el que tendrá que soportarlas. (…)
En esta situación intolerable, nosotros, representantes de partidos socialistas, de sindicatos y de minorías de estas organizaciones; alemanes, franceses, italianos, rusos, polacos, letones, rumanos, búlgaros, suecos, noruegos, suizos, holandeses, nosotros que no nos situamos en el terreno de la solidaridad nacional con nuestros exploradores, sino que permanecemos fieles a la solidaridad internacional del proletariado y a la lucha de clases, nos hemos reunido aquí para reanudar los lazos rotos de las relaciones internacionales, para llamar a la clase obrera a recobrar la conciencia de sí misma y situarla en la lucha por la paz. (…)
Esta es una lucha por la libertad, por la fraternidad de los pueblos, por el socialismo. (...)"

Conferencia de Zimmerwald, en la cual se juntaron los socialistas que estaban en contra de la guerra.



Nosotros tenemos un interés vital por a no dependencia de Bélgica. Si la independencia de Bélgica desapareciese, la independencia de Holanda desaparecería también. La Cámara debe considerar los intereses británicos que serían perjudicados si nos quedásemos al margen de una crisis como ésa.
Porque supongo que no se imaginan ustedes que si una gran potencia permaneciese al margen durante una guerra como ésa podría luego hacer valer sus intereses después de la guerra.
(...) Si nos metemos en guerra, no vamos a sufrir más que si nos mantenemos a margen. Tanto si participamos en ella como si no, el comercio extranjero quedará interrumpido (...) Si nos quedamos al margen no creo ni por un instante que estemos en situación de hacer uso de nuestra fuerza material para evitar o para deshacer todo lo que se produzca durante la guerra, para impedir que la totalidad de la Europa occidental caiga bajo el dominio de una sola potencia y, además, estoy persuadido de que nuestra situación moral sería peor.
Me creo en la obligación de declarar a la Cámara que no nos hemos comprometido todavía a enviar un cuerpo expedicionario. La movilización de la flota esta ya terminada. La movilización del ejército sigue adelante. Nos queda un medio para permanecer al margen del conflicto. Podemos proclamar nuestra neutralidad integral. Pero eso, no lo queremos (...)”

Edward Grey. Secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña. Discurso ante la Cámara de los Comunes.



Francia no está aún prepararada para el combate. Inglaterra se enfrenta con dificultades interiores y coloniales. Rusia rechaza la guerra, porque teme la revolución interior. ¿Vamos a esperar a que nuestros adversarios estén preparados o debemos aprovecharnos del momento favorable para provocar la decisión? Esta es la grave cuestión que hay que zanjar.
El ejército austriaco es aún fiel y útil. Italia está todavía firmemente ligada a la Triple Alianza e incluso si prefiere (...) mantener la paz para restañar las heridas de la última guerra, sabe (...) que si Alemania es derrotada, quedará sin remedio a merced de la violencia de Francia e Inglaterra y perderá su posición independiente en el Mediterráneo (...) Podemos igualmente contar llegado el caso con Turquía y Rumania (...) Podríamos tener la dirección de la política europea mediante una ofensiva resuelta, y podríamos asegurar nuestro porvenir.
Esto no quiere decir que debamos provocar la guerra; pero allá donde se manifieste un conflicto de intereses  (...) no debemos retroceder, sino solucionarlo mediante la guerra y comenzarla con una ofensiva resuelta, poco importa el pretexto, porque no se trata de ese conflicto, sino de nuestro porvenir, lo que está en juego.
Extracto de un artículo aparecido en el diario alemán Die Post, el 24 de febrero de 1914


No estamos en contra del pueblo alemán, sino del despotismo militar de Alemania. Debemos combatir para salvaguardar la democracia (...). Resulta terrible lanzar a este grande y pacífico pueblo a una guerra, la más terrible y desastrosa que jamás haya existido, puesto que en ella se ventila la existencia de la misma civilización. Pero el derecho es más valioso que la paz, y nosotros vamos a combatir por aquellas cosas que siempre han sido más caras a nuestros corazones: por el derecho que tienen los gobernados a que se oigan sus voces en el propio gobierno, por los derechos y libertades de las pequeñas naciones y por una organización basada en el derecho, integrada por una cordial alianza entre los pueblos libres, que ofrezca paz y seguridad a todas las naciones y dé, finalmente, la libertad al mundo (...).”
Declaración del presidente Wilson en el Congreso de los Estados Unidos (2 de abril de 1917).




"A través de las calles de Europa aparecía cada pueblo con su pequeña antorcha, y ahora ahí esta el incendio (...) La política colonial de Francia, la política hipócrita de Rusia y la brutal voluntad de Austria han contribido a crear la situación terrible en la que nos encontramos. Europa se debate en una gran pesadilla (...)
Ciudadanos, a pesar de todo, y os digo ésto como una especie de desesperación, no hay más que una posibilidad de mantener la paz y de salvar la civilización, desde el momento en que estamos amenazados de muerte y salvajismo, la de que el proletario reúna todas sus fuerzas, y que todos los proletarios, franceses, ingleses, alemanes, italianos, rusos, pidamos a esos millones de hombres que se junten para que el latido unánime de sus corazones aleje la horrible pesadilla."
Jean Jaurès. Socialista francés. 23 de julio de 1914


"Esta guerra no la hemos querido nosotros. Los que la han desencadenado, déspotas con propósitos sanguinarios, con sueños de hegemonía universal, recibirán su castigo. No solo el estertor de los moribundos, los clamores de los sufrimientos de los heridos subirán hasta ellos como reprobación universal, sino el relámpago de odio que se encenderá en las miradas de las madres, de los huérfanos y de las viudas. (...) Conducidos a la lucha, nos movilizamos para rechazar al invasor, para salvar el patrimonio de la civilización y la ideología liberal que nos ha legado la historia. No queremos que se pierdan las pocas libertades arrancadas a las fuerzas del mal con tantos sufrimientos. Contestamos "presente" a la orden de movilización. Nunca haremos una guerra de conquistas (...) Emperadores de Alemania y de Austria-Hungría (...) que habéis querido la guerra, nos comprometemos a doblar las campanas, tocar a muerto, de vuestro reino."
Léon Jouhaux, sindicalista francés. 4 de agosto de 1914

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