lunes, 1 de octubre de 2012

Crisis de 2001


Crisis de diciembre de 2001 en Argentina

La crisis de diciembre de 2001 en Argentina fue una crisis financiera y política generada por la restricción a la extracción de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorro denominada Corralito, que causaron la renuncia a la presidencia de Fernando de la Rúa el 20 de diciembre de 2001, y llevaron a una situación de acefalia presidencial. La mayor parte de los participantes de dichas protestas fueron autoconvocados, que no respondían a partidos políticos o movimientos sociales concretos. Su lema popular fue: "¡Que se vayan todos!". En los hechos murieron 39 personas por las fuerzas policiales y de seguridad, incluyendo 9 menores.

El gobierno de Fernando de la Rúa había asumido en 1999 en medio de una época de recesión, en parte favorecida por la Ley de Convertibilidad, vigente desde 1991, que fijaba la paridad del peso de Argentina y el dólar estadounidense. Si bien dicha política económica había resultado efectiva durante los primeros años del gobierno de Carlos Menem, a partir de 1997 comenzó a demostrar sus falencias. Para mantenerla saludable, se necesitaba el ingreso de divisas (se refiere a toda moneda utilizada en una región o país ajeno a su lugar de origen). En un principio, éste fue equilibrado por los ingresos a partir de las privatizaciones de empresas estatales y las pérdidas que estas ocasionaban. No obstante, cuando ya no ingresó el dinero suficiente al país, debido principalmente al bajo precio internacional de los granos, éste debió refinanciar su deuda a intereses más altos para mantener la ley.

De la Rúa había decidido mantener la ley, tal como fue prometido en su campaña electoral, lo que provocó que la situación financiera fuera cada vez más crítica, aplicándose medidas como El blindaje o El Megacanje, que consistían en endeudamiento exterior.

Durante los días y meses posteriores siguieron sucediéndose protestas y cacerolazos.
El movimiento provocó en primer lugar la renuncia de Fernando de la Rúa, lo que no frenó la crisis política.
El día 23 asumía la presidencia Adolfo Rodríguez Saá del partido opositor. Entre sus medidas estaba la suspensión del pago de la deuda externa, anuncio que fue hecho en el Congreso y acompañado por aplausos por parte de los presentes. Además prometió que sería reintegrado el dinero sustraído a los ahorristas (hecho que nunca sucedió) y la creación de un millón de puestos de trabajo, a través de los denominados planes Trabajar. También prometió un Presupuesto 2002 austero y un plan de trabajo integral.
El 30 de diciembre renunciaba Rodríguez Saá, alegando falta de apoyo político,  lo que desencadenó una nueva ola de inestabilidad. El presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Camaño asumía el poder ejecutivo y también convocaba a una Asamblea Legislativa para nombrar un nuevo presidente.
El 2 de enero de 2002 asumía Eduardo Duhalde, el candidato a presidente del partido de la oposición que había perdido ante De la Rua en 1999, como presidente interino, anunciando que serían devueltos los montos sustraídos a la población en la misma cantidad en que habían sido depositados, con la frase: "el que depositó dólares, recibirá dólares", en la misma moneda en que éstos habían sido efectuados, así garantizaba la paz social y el fin de la controvertida Convertibilidad.


Eduardo Duhalde, presidente interino luego de los disturbios.
En su discurso de asunción Duhalde sintetizaba la situación socio-económica de la siguiente forma:
"No es momento, creo, de echar culpas. Es momento de decir la verdad. La Argentina está quebrada. La Argentina está fundida. Este modelo en su agonía arrasó con todo. La propia esencia de este modelo perverso terminó con la convertibilidad, arrojó a la indigencia a 2 millones de compatriotas, destruyó a la clase media argentina, quebró a nuestras industrias, pulverizó el trabajo de los argentinos. Hoy, la producción y el comercio están, como ustedes saben, parados; la cadena de pagos está rota y no hay circulante que sea capaz de poner en marcha la economía"

La crisis llegó a un punto insostenible el 29 de noviembre de 2001, cuando los grandes inversionistas comenzaron a retirar sus depósitos monetarios de los bancos y, en consecuencia, el sistema bancario colapsó por la fuga de capitales y la decisión del FMI de negarse a refinanciar la deuda y conceder un rescate.

Para contrarrestar la fuga de capitales, que ascendió a 81.800 millones de dólares, el 2 de diciembre se emitió un mensaje en Cadena Nacional donde Cavallo (Ministro de Economía) anunciaba la nueva política económica, que introdujo restricciones al retiro de depósitos bancarios, denominada popularmente como Corralito. En un principio la medida dictaba que el ahorrista sólo podía retirar 250 pesos cada semana, y que la medida duraría 90 días, sin embargo se podían hacer pagos con cheques.
La reacción popular fue muy negativa, especialmente la de la clase media, (teniendo en cuenta que la cifra de la restricción de retiros de 1.000 dólares mensuales era superior a los ingresos de la mayoría de la población) por lo que la crisis económica también desembocó en una crisis política. Durante todo diciembre hubo protestas, aunque la protesta masiva más importante estallaría los días 19 y 20 de diciembre.

Entre el 16 y el 19 de diciembre se produjeron saqueos a supermercados.

El 19 de diciembre de 2001 hubo importantes saqueos a supermercados y otra clase de tiendas en distintos puntos del conurbano de la ciudad de Buenos Aires. Esa noche el presidente De la Rúa decretó el estado de sitio (El estado de sitio es un régimen de excepción que debe ser declarado por el congreso de los diputados a propuesta del gobierno. El estado de sitio representa un concepto equivalente al de estado de guerra, y por ello se dan a las fuerzas armadas facultades preponderantes para los actos de represión. Durante el 'estado de sitio' quedan en suspenso las garantías constitucionales), y posteriormente en la ciudad de Buenos Aires salieron miles de personas a la calle a protestar contra la política económica del Gobierno que había establecido un límite a la extracción en efectivo del sueldo con el objeto de bancarizar la economía y mantener recursos dentro del sistema financiero (que había padecido una importante corrida en las últimas semanas). Muchas protestas se llevaban a cabo golpeando cacerolas, por lo que se las denominó Cacerolazos.
Se sucedieron también protestas durante la madrugada del 20 de diciembre, frente a la casa del Ministro de Economía Domingo Cavallo y en la Plaza de Mayo, que fueron reprimidas. A pesar del estado de sitio decretado por De la Rúa, las calles de Buenos Aires y de otras ciudades del país se llenaron de protestas. En la madrugada renunció el ministro de Economía Domingo Cavallo.
En la mañana del 20 de diciembre quedaban unos pocos manifestantes entre los que principalmente se encontraban oficinistas, empleados, amas de casa, niños, y comenzaron a arribar miembros de organizaciones políticas. Entre los integrantes de estas organizaciones políticas que marcharon a la Plaza de Mayo se encontraban, entre otros, grupos de piqueteros pertenecientes a la agrupación Quebracho.
La Casa Rosada, sede del Gobierno, en ese momento no estaba cercada por vallas; cerca del mediodía se ordenó que se colocara una valla de contención en la mitad de la Plaza, por lo que la policía montada reprimió duramente a los manifestantes que quedaban.
Esta represión, que se transmitió por todos los canales de televisión y radio, e incluso por emisoras internacionales, en directo durante todo el día, generó que más grupos políticos y manifestantes ocasionales se acercasen a la Plaza. Con el correr de las horas los incidentes fueron creciendo en intensidad y se produjeron cuatro muertes de manifestantes presumiblemente a manos de la policía, si bien las investigaciones judiciales aún no han finalizado.
A las 16 horas, el presidente De la Rúa, mediante un discurso transmitido por Cadena Nacional, anunciaba que no renunciaría a la presidencia e instaba a la oposición y otros sectores a dialogar abiertamente. El pedido fracasó.
Alrededor de las 19 horas, el presidente De la Rúa renunció luego de que fracasaran sus intentos políticos de salvar al Gobierno, saliendo de la Casa Rosada mediante un helicóptero. En esa jornada también murieron muchas personas en ciudades del interior del país, totalizando 39 muertos como consecuencia de la represión en los dos días, entre ellos nueve menores de 18 años.

El gobierno de Duhalde pudo, en parte, estabilizar la economía, aunque la crisis social persistió, pudiéndose citar la Masacre de Avellaneda, del 26 de junio de 2002 como una importante protesta.


Chicos para esta clase les proponemos leer entre todos el power point sobre "La Gran Depresión y el New Deal" acá les dejamos el enlace:

http://www.slideshare.net/cuarto2da

jueves, 27 de septiembre de 2012

Material para el trabajo practico de la crisis de 1929


EL JUEVES NEGRO
Mientras el sector industrial se estancaba, las acciones de la Bolsa alcanzaban precios exorbitantes. El dinero que alimentaba a la Bolsa provenía de diversos orígenes: inversores individuales, empresarios que habían acumulado cuantiosas reservas en efectivo de las ganancias obtenidas durante toda la década y que veían que invertir el dinero en la Bolsa era más ventajoso que reinvertirlo en la industria; y finalmente, los bancos que también invertían sus fondos en acciones de Wall Street. Los empresarios, incluso, se endeudaban para adquirir acciones especulando con que estas los harían ricos sin esfuerzo. Todo esto era facilitado por una política de fácil acceso al crédito.
La gran demanda de acciones no hacía más que elevar su precio, a tal punto que la cotización dejó de tener relación con la marcha real de la economía. Cuando los inversionistas comprendieron la situación, comenzaron a vender sus acciones para recuperar su dinero. El jueves 24 de octubre de 1929, que pasaría a la historia como “El Jueves Negro”, se pusieron en venta casi 13 millones de acciones, sin que hubiera casi compra. La burbuja de aparente prosperidad y bonanza había estallado. La caída de la Bolsa arrastró a los bancos, ya que la gente ante el pánico, retiró sus ahorros, a los empresarios y a todos los sectores económicos en general.
La Depresión se había adueñado del país.

TESTIMONIOS:
“Empero existe más peligro de exagerar el interés popular por el mercado que de infravalorarlo. El tópico de que en 1929 todo el mundo “jugaba en la bolsa” no es ni mucho menos literalmente verdad. Entonces, como ahora, el mercado de valores era para la gran mayoría de obreros, agricultores y empleados -es decir, la gran mayoría de los norteamericanos-, algo remoto y vagamente siniestro. Entonces, como ahora, pocos sabían cómo había que arreglárselas para comprar títulos; la compra de valores a plazo y con fianza era en todo caso un hecho tan alejado de la vida real de la masa de población como el Casino de Montecarlo. (...) De modo que sólo un millón y medio de personas -de una población de unos 120 millones de personas y de 29 a 30 millones de familias- participaron activamente de alguna manera en el mercado de valores.”
John Kenneth Galbraith. El crack del 29.

“Edward Stone, importante especulador bursátil, llegó a casa a las seis de la tarde del Jueves Negro. Con los ojos enloquecidos gritó a su hija Edith:
- No podemos conservar nada. No tengo ni un centavo. La Bolsa se ha hundido. Nos hemos quedado sin nada. ¡Nada¡ ¡Voy a matarme¡ Es la única solución. Tendréis el seguro...
Y echó a correr en dirección a la terraza (...). Un paso le separaba de la barandilla cuando Edith logró agarrarle un pie y retorcérselo hasta derribarlo (...). Entonces intervino la esposa, que le abofeteó repetidas veces y, al fin, Edward Stone empezó a reaccionar (...). Todo había pasado en menos de cinco minutos. Comenzaron a llegar los criados, a quienes hubo que decir que se había caído.
Al final, ya más calmado y en su habitación junto a su mujer e hija, logró contar lo ocurrido. Estaban en la más completa miseria. Ese día había perdido más de cinco millones de dólares.
Gordon Thomas. El día en que se hundió la Bolsa. 1984.

“Por lo tanto, la nación entró vacilante al segundo invierno de la depresión y el desempleo comenzó a volverse una forma de vida (...) Pero el frío era terrible en las viviendas sin calefacción, en las posadas que olían a sudor y desinfectantes, en los parques, en los furgones vacíos y a lo largo de los muelles. Sin dinero para el alquiler, los hombres sin trabajo y todas sus familias comenzaron a levantar barracas donde encontraban tierra desocupada. A lo largo de los terraplenes de los ferrocarriles, al lado de los incineradores de desperdicios, en los basureros de las ciudades, aparecieron poblados de cartón embreado y hojalata, cajas viejas de empaque y carrocerías de automóvil inservibles. Algunas barracas eran ordenadas y limpias: por lo menos la limpieza era gratuita; pero otras eran de una sordidez que desafiaba toda descripción, con los olores de la pobreza y de la rendición. Símbolos de la Nueva Era, esas comunidades recibieron muy pronto un nombre sardónico: se las llamó Villas Hoover, y de hecho en muchos casos solo los afortunados podían encontrar refugio en ellas. Los infortunados pasaban las noches amontonados ante las puertas, en cajas de empaque vacías o en furgones. En las filas de pan y en las cocinas populares, muchas horas de espera traían una escudilla de papilla a menudo sin leche o sin azúcar y una taza de hojalata con café. (...) Ese segundo invierno vio a los habitantes de Chicago que escarbaban con palos y con las manos los montones de basura cuando se alejaban los camiones del servicio de limpieza“.Arthur M. Schlesinger, Jr. La crisis del orden antiguo 1919-1933.

“Y entonces los desposeídos fueron empujados hacia el oeste (...). Carretadas, caravanas, sin hogar y hambrientos, veinte mil, cincuenta mil y doscientos mil (...). Corriendo a encontrar algún trabajo para hacer –levantar, empujar, tirar, recoger, cortar– cualquier cosa, cualquier carga con tal de comer. Los críos tienen hambre. No tenemos dónde vivir. Como hormigas corriendo en busca de trabajo y, sobre todo, de tierra (...).
Los hombres, que han creado nuevas frutas en el mundo, son incapaces de crear un sistema gracias al cual se pueda comer. Y este fracaso cae sobre el Estado como una gran catástrofe (...). Y en los ojos de la gente hay una expresión de fracaso, y en los ojos de los hambrientos hay una ira que va creciendo. En sus almas las uvas de la ira van desarrollándose y creciendo y algún día llegará la vendimia.”
John Steinbeck, Las uvas de la ira, 1939.

“El martes 29 de octubre fue el día más devastador en la historia de la Bolsa de Nueva York y, posiblemente, el más devastador en la historia de todos los mercados. Todo lo peor de todos los días anteriores se dio cita en él. El volumen de contratación fue inmensamente superior al del “Jueves Negro”; la degradación de los precios alcanzó profundidades sólo superadas el lunes. La incertidumbre y la alarma fueron tan grandes como en cualquiera de los días citados.
Tan pronto como abrió el mercado, se empezó a vender con enloquecida urgencia. Se ofrecían grandes masas de valores al precio que quisiesen dar; de haber continuado todo el día el ritmo de venta de la primera hora el volumen total habría sido de 33 millones de transferencias.”
Galbraith. El crac del 29. 








Trabajo Practico Crisis 1929

Chicos, la última clase quedó un trabajo por hacer. Les dejamos los materiales para que pueden hacerlo solos o en grupo. Por favor si algún compañero no se enteró, avísenle.  Gracias.
Es un trabajo que lo tienen que entregar por escrito.
Como hemos visto en las últimas clases el ascenso de EE UU como potencia mundial y el auge económico que estaba viviendo toda la sociedad, les propusimos analizar entre todo cómo el sistema colapsa en el año 1929, la llama caída de Wall Street, y que además lo podamos pensar en relación a la crisis del 2001 en la Argentina.
Ahora bien la idea es que a partir de las imagénes y los fragmentos de textos (sumado a las entrevistas que hicieron respecto de la crisis) puedan contestar esta guía de preguntas.



1. ¿Por qué creen que es importante entender esta crisis de 1929?
2. ¿Cuáles fueron sus causas?
3. ¿Existen similitudes entre los textos que leyeron y las imágenes?
4. Observen las imágenes. Reflexionen sobre las consecuencias. ¿Sobre quién impactó la crisis?
5. ¿Qué piensan que es una crisis? Relacionarlo con las entrevistas que han realizado

lunes, 10 de septiembre de 2012

CONSIGNA TRABAJO PRÁCTICO


CONSIGNA PARA EL TRABAJO PRÁCTICO "Primera Guerra Mundial y Revolución Rusa"
NORMAL SUPERIOR Nº 2 "DARDO ROCHA"
HISTORIA
4to 2da - 2012

Escribir un cuento, una poesía o canción, un artículo periodístico, o hacer un dibujo o afiche de propaganda en el que se puedan observar por lo menos tres de los siguientes aspectos de la guerra: el rol de la mujer, el desabastecimiento, la economía planificada, la función de la propaganda, el entusiasmo inicial, el pacifismo, los civiles como objetivos militares, el avance tecnológico para la destrucción, las rebeliones de 1917, la Revolución Rusa.


Fecha de entrega: 19 de septiembre

Descripción de los géneros:
Cuento: Es una narración breve de una situación inventada, con un argumento sencillo. Puede tener contenidos muy variados. En general, en su desarrollo presenta pocos personajes. Ejemplos: http://www.bubok.es/libros/187394/XXXVIII-concurso-de-relatos-Primera-Guerra-Mundial
Poesía: se escribe en versos, tiene que tener musicalidad (sonar “bien” al leerse, por ejemplo usando la rima), y el uso del lenguaje es modificable en función de una mejor obtención tanto de los versos como del sonido. Ejemplos en: http://www.poesi.as/
Articulo periodístico: es un relato en que se pretende brindar información sobre un tema de actualidad a la vez que se incluyen en él explícitamente las opiniones personales del autor. Pueden encontrar ejemplos en cualquier diario, principalmente en las secciones denominadas “Opinión”, como en http://www.eldia.com.ar/opinion.aspx.


Se tendrán en cuenta para la evaluación:
- La buena redacción (en caso de no elegir dibujo)
- El cumplimiento de la consigna
- El esfuerzo de imaginación
- La relación que se establezca entre los temas elegidos

viernes, 31 de agosto de 2012

CARACTERÍSTICAS DE LA ECONOMÍA DE GUERRA


CARACTERÍSTICAS DE LA ECONOMÍA DE GUERRA

a ) La reconversión de la industria se va a orientar masivamente hacia la producción de todo lo que necesitan los ejércitos. De esta forma la industria textil se dedicará a la masiva fabricación de uniformes para los soldados y la  industria metalúrgica pasó a fabricar casi exclusivamente armamento y munición.

b) Según avanzaba la guerra se hacía más evidente la falta de mano de obra -la mayoría de los varones en edad de trabajar habían sido movilizados para la lucha- y se recurrió a las mujeres. En estos años se incorporan a las labores sanitarias -las mujeres son el 90 % del personal hospitalario- y trabajos administrativos en masa pero también a trabajos más duros y tradicionalmente masculinos como los transportes públicos o la industria bélica. Durante la guerra las mujeres supusieron el 40 % de la producción metalúrgica y gran parte de la industria armamentistica dependió de su labor. En Francia hubo casi 700.000 mujeres trabajando en la industria bélica. En Gran Bretaña el número de obreras que trabajan en la industria de armamento superaba las 900.000 . En Alemania casi el 40 % de los operarios de las fábricas de armamento Krupp estaba compuesto de mujeres.
Se rompía así con los roles asignados históricamente a la mujer y al hombre y que relegaban a la mujer, sobre todo a la que estaba casada, a las labores de la casa y el cuidado de los niños.
La repercusión fue más allá del ámbito económico, sino que llegó a lo social y político, porque abrió el camino en la posguerra hacia una mejora en los derechos de la mujer y una paulatina incorporación de ésta al mercado de trabajo, sirviendo de estímulo a los movimientos que luchaban por la equiparación legal y política de la mujer.

c) El desabastecimiento de las ciudades, la falta de productos de primera necesidad y la fuerte inflación de los precios, obligó al Estado al control de consumo, de los precios y del comercio: Se fijan los precios con el objeto de frenar la inflación, se establece un fuerte control sobre las actividades comerciales, limitando la exportación de productos nacionales hacia el exterior. Con el objeto de evitar el hambre se opta por el racionamiento y se crean las "cartillas de racionamiento" en algunos países. En Alemania se decretó la mezcla de harina y fécula de patata para fabricar el llamado "pan de guerra", en 1918 la ración diaria pasó de 220 gramos a 116, de la misma forma se redujo la ración de carne, se reservó la leche para ciertas categorías de consumidores, especialmente los niños, y se buscaron sustitutos para el aceite. En Francia se racionaron productos básicos como el azúcar, la leche, el aceite o el carbón y se restringió el consumo de gas y electricidad. El hambre y la falta de jabón y antisépticos, provocaron un aumento de las enfermedades epidémicas y la mortalidad. Es precisamente durante la Primera Guerra Mundial cuando se extiende la "gripe española", que provocará decenas de millones de muertos a nivel mundial.

Mejoras tecnológicas en la I GM


Nuevas armas y formas de la guerra inventadas o mejoradas durante la I GM

 Avión alemán triplano: durante la I GM los aviones se empezaron a usar en la guerra con una ametralladora incorporada
 Máscara de gas, inventada para hacer frente a las armas químicas como el "gas mostaza"

El obus, es un lanzaproyectiles que se mejoró y fue muy importante durante la guerra para poder atacar a las trincheras

 Por primera vez, los submarinos se acondicionaron para ello y se utilizaron en una guerra. Los alemanes lograron controlar el tráfico de productos por mar, lo que dejó semiaislada a la isla de Gran Bretaña. En la foto, un submarino aleman curiosamente encallado en una playa inglesa.

 Los tanques se inventaron casi a finales de la guerra para poder traspasar el terreno hacia la trinchera enemiga
Las trincheras se utilizaron para resguardarse ante el terrible poder de las armas enemigas. Ninguno de los bandos logró superar al otro durante gran parte de la guerra debido a este método.


¡En los comentario pueden agregar links a fotos o dibujos que se relacionen con el tema!

Vivir en guerra

VIVIR EN GUERRA


"Vivir en París durante la Primera Guerra Mundial era más o menos como vivir en la línea del frente. (…) Durante la guerra, París era un lugar peligroso para vivir. El problema fundamental eran los bombardeos enemigos. (...) Un segundo peligro era la presencia en la ciudad de talleres y fábricas de armamentos. Cuando se producían accidentes, bloques enteros de apartamentos quedaban reducidos a escombros. (…)
En general, durante la guerra la vida en París era gris y monótona. Se restringía el uso de la iluminación pública y la privada, y había tan poco carbón para la calefacción hogareña que durante mucho tiempo perduró el recuerdo de los inviernos pasados temblando de frío. (...)
Lo único que no se racionaba era la diversión. Tras una suspensión inicial, en 1914, los cines y los teatros fueron abriendo, poco a poco. El Moulin Rouge (...) reabrió sus puertas el 28 de noviembre de 1914, con una serie de actos patrióticos."
J. M. Winter. La Primera Guerra Mundial.

"Tal como estaba previsto, hay en el barrio una extrema penuria de harina y carne. Por consiguiente, la ración de pan queda fijada en 150 gramos por adulto y 75 por niño menor de diez años. Vosotros, panaderos, debéis elaborar una lista exacta de vuestros cliente, adultos y niño, que debéis controlar severamente. Para los carniceros, tomaréis en seguida las mismas disposiciones, la ración será de 75 gramos para los adultos y 47 gramos para los niños. Deberéis racionar según las instrucciones recibidas las legumbres y las patatas y recomendaréis rigurosamente que por economía no se pelesn las patatas antes de cocerlas."
Texto dirigido por el subprefecto de Valenciennes (Francia) a los alcaldes de los barrios, enero 1917

El entusiasmo al inicio de la I GM

El entusiasmo al inicio de la Primera Guerra Mundial


El ciudadano medio se maravillaba de ver cómo la guerra hacía que todo pareciese nuevo. La movilización había obligado a Ernst Glaeser, de 12 años, a interrumpir sus vacaciones en Suiza. Cuando su tren cruzó la frontera, “de todas las ciudades y de todos los pueblos se alzaban gritos de júbilo. Estaba deslumbrado. El mundo parecía transfigurado.” Una Alemania más íntima se había revelado a la vista de todos. “Tienes que ver esto”, exclamó llena de entusiasmo Johanna Boldt en Hamburgo. “El patriotismo de nuestro edificio, el número 88 y 86 de la Hohenluftchaussee. Todo cubierto de banderas y estandartes, (…) hasta nuestra pequeña Edith ha sacado por la ventana una bandera de 10 centavos. (…) ¡Qué entusiasmo! ¡Qué alboroto! Algo, querido, que deberías haber visto”, informa Johanna a su marido en una carta. Esta camaradería era algo notable porque era percibida como un fenómeno sin precedentes.
Fritzsche, De alemanes a nazis (1914-1933)

En aquellas primeras semanas de guerra 1914 se hacía cada vez más difícil mantener una conversación sensata con alguien. Los más pacíficos, los más benévolos, estaban como ebrios por los vapores de sangre. Amigos que había conocido desde siempre como individualistas empedernidos e incluso como anarquistas intelectuales, se habían convertido de la noche a la mañana en patriotas fanáticos y, de patriotas, en anexionistas insaciables. Todas las conversaciones acababan en frases estúpidas como: «Quien no es capaz de odiar, tampoco lo es de amar de veras», o en rudas sospechas. Camaradas con los que no había discutido en años me acusaban groseramente diciéndome que yo ya no era austríaco, que me fuera a Francia o a Bélgica. Más aún: insinuaban con cautela que se debía informar a las autoridades de opiniones como la de que aquella guerra era un crimen, porque los défaitistes (esta bella palabra acababa de ser inventada en Francia) eran los peores criminales contra la patria.
Sólo había una salida: recogerse en sí mismo y callar mientras los demás delirasen y vociferasen. No era fácil, porque ni siquiera vivir en el exilio —y yo lo he conocido hasta la saciedad— es tan malo como vivir solo en la patria
Stefan Zweig El mundo de ayer. Memorias de un europeo, Barcelona, El Acantilado, 2001.


Durante los calurosos días de finales de julio, yo estaba en Cambridge, discutiendo la situación con todo el mundo. Consideraba imposible creer que Europa estuviese tan loca como para precipitarse a la guerra, pero yo estaba convencido de que, si llegaba a haber guerra, Inglaterra se vería involucrada. Yo deseaba vivamente que Inglaterra permaneciera neutral, para lo que recogí firmas de un amplio número de profesores y compañeros para una declaración que, a tal efecto, apareció en el Manchester Guardian. El día que la guerra fue declarada, casi todos ellos cambiaron de pensar. Eché la tarde paseando por las calles, especialmente en las cercanías de Trafalgar Square, observando a un entusiasmado gentío que me hacía a mí mismo sensible a tales emociones. (...) Yo había supuesto ingenuamente lo que la mayoría de los pacifistas afirmaban: que las guerras eran una imposición de gobiernos despóticos y maquiavélicos sobre una población que las rechazaba. (...)”
Bertrand Russell. Autobiografía.

Posiciones sobre la guerra

Posiciones sobre la guerra


"Cualesquiera que sean los principales responsables directos del desencadenamiento de esta guerra, una cosa es cierta: la guerra que ha provocado todo este caos es producto del imperialismo. Esta guerra ha surgido de la voluntad de las clases capitalistas de cada nación de vivir de la explotación del trabajo humano y de las riquezas naturales del planeta. De tal manera que las naciones económicamente atrasadas o políticamente débiles caen bajo el yugo de las grandes potencias que, con esta guerra, intentan rehacer el mapa del mundo, a sangre y fuego, de acuerdo con sus intereses explotadores. (…)
Lo que va a resultar de la guerra van a ser nuevas cadenas y nuevas cargas y es el proletariado de todos los países, vencedores o vencidos el que tendrá que soportarlas. (…)
En esta situación intolerable, nosotros, representantes de partidos socialistas, de sindicatos y de minorías de estas organizaciones; alemanes, franceses, italianos, rusos, polacos, letones, rumanos, búlgaros, suecos, noruegos, suizos, holandeses, nosotros que no nos situamos en el terreno de la solidaridad nacional con nuestros exploradores, sino que permanecemos fieles a la solidaridad internacional del proletariado y a la lucha de clases, nos hemos reunido aquí para reanudar los lazos rotos de las relaciones internacionales, para llamar a la clase obrera a recobrar la conciencia de sí misma y situarla en la lucha por la paz. (…)
Esta es una lucha por la libertad, por la fraternidad de los pueblos, por el socialismo. (...)"

Conferencia de Zimmerwald, en la cual se juntaron los socialistas que estaban en contra de la guerra.



Nosotros tenemos un interés vital por a no dependencia de Bélgica. Si la independencia de Bélgica desapareciese, la independencia de Holanda desaparecería también. La Cámara debe considerar los intereses británicos que serían perjudicados si nos quedásemos al margen de una crisis como ésa.
Porque supongo que no se imaginan ustedes que si una gran potencia permaneciese al margen durante una guerra como ésa podría luego hacer valer sus intereses después de la guerra.
(...) Si nos metemos en guerra, no vamos a sufrir más que si nos mantenemos a margen. Tanto si participamos en ella como si no, el comercio extranjero quedará interrumpido (...) Si nos quedamos al margen no creo ni por un instante que estemos en situación de hacer uso de nuestra fuerza material para evitar o para deshacer todo lo que se produzca durante la guerra, para impedir que la totalidad de la Europa occidental caiga bajo el dominio de una sola potencia y, además, estoy persuadido de que nuestra situación moral sería peor.
Me creo en la obligación de declarar a la Cámara que no nos hemos comprometido todavía a enviar un cuerpo expedicionario. La movilización de la flota esta ya terminada. La movilización del ejército sigue adelante. Nos queda un medio para permanecer al margen del conflicto. Podemos proclamar nuestra neutralidad integral. Pero eso, no lo queremos (...)”

Edward Grey. Secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña. Discurso ante la Cámara de los Comunes.



Francia no está aún prepararada para el combate. Inglaterra se enfrenta con dificultades interiores y coloniales. Rusia rechaza la guerra, porque teme la revolución interior. ¿Vamos a esperar a que nuestros adversarios estén preparados o debemos aprovecharnos del momento favorable para provocar la decisión? Esta es la grave cuestión que hay que zanjar.
El ejército austriaco es aún fiel y útil. Italia está todavía firmemente ligada a la Triple Alianza e incluso si prefiere (...) mantener la paz para restañar las heridas de la última guerra, sabe (...) que si Alemania es derrotada, quedará sin remedio a merced de la violencia de Francia e Inglaterra y perderá su posición independiente en el Mediterráneo (...) Podemos igualmente contar llegado el caso con Turquía y Rumania (...) Podríamos tener la dirección de la política europea mediante una ofensiva resuelta, y podríamos asegurar nuestro porvenir.
Esto no quiere decir que debamos provocar la guerra; pero allá donde se manifieste un conflicto de intereses  (...) no debemos retroceder, sino solucionarlo mediante la guerra y comenzarla con una ofensiva resuelta, poco importa el pretexto, porque no se trata de ese conflicto, sino de nuestro porvenir, lo que está en juego.
Extracto de un artículo aparecido en el diario alemán Die Post, el 24 de febrero de 1914


No estamos en contra del pueblo alemán, sino del despotismo militar de Alemania. Debemos combatir para salvaguardar la democracia (...). Resulta terrible lanzar a este grande y pacífico pueblo a una guerra, la más terrible y desastrosa que jamás haya existido, puesto que en ella se ventila la existencia de la misma civilización. Pero el derecho es más valioso que la paz, y nosotros vamos a combatir por aquellas cosas que siempre han sido más caras a nuestros corazones: por el derecho que tienen los gobernados a que se oigan sus voces en el propio gobierno, por los derechos y libertades de las pequeñas naciones y por una organización basada en el derecho, integrada por una cordial alianza entre los pueblos libres, que ofrezca paz y seguridad a todas las naciones y dé, finalmente, la libertad al mundo (...).”
Declaración del presidente Wilson en el Congreso de los Estados Unidos (2 de abril de 1917).




"A través de las calles de Europa aparecía cada pueblo con su pequeña antorcha, y ahora ahí esta el incendio (...) La política colonial de Francia, la política hipócrita de Rusia y la brutal voluntad de Austria han contribido a crear la situación terrible en la que nos encontramos. Europa se debate en una gran pesadilla (...)
Ciudadanos, a pesar de todo, y os digo ésto como una especie de desesperación, no hay más que una posibilidad de mantener la paz y de salvar la civilización, desde el momento en que estamos amenazados de muerte y salvajismo, la de que el proletario reúna todas sus fuerzas, y que todos los proletarios, franceses, ingleses, alemanes, italianos, rusos, pidamos a esos millones de hombres que se junten para que el latido unánime de sus corazones aleje la horrible pesadilla."
Jean Jaurès. Socialista francés. 23 de julio de 1914


"Esta guerra no la hemos querido nosotros. Los que la han desencadenado, déspotas con propósitos sanguinarios, con sueños de hegemonía universal, recibirán su castigo. No solo el estertor de los moribundos, los clamores de los sufrimientos de los heridos subirán hasta ellos como reprobación universal, sino el relámpago de odio que se encenderá en las miradas de las madres, de los huérfanos y de las viudas. (...) Conducidos a la lucha, nos movilizamos para rechazar al invasor, para salvar el patrimonio de la civilización y la ideología liberal que nos ha legado la historia. No queremos que se pierdan las pocas libertades arrancadas a las fuerzas del mal con tantos sufrimientos. Contestamos "presente" a la orden de movilización. Nunca haremos una guerra de conquistas (...) Emperadores de Alemania y de Austria-Hungría (...) que habéis querido la guerra, nos comprometemos a doblar las campanas, tocar a muerto, de vuestro reino."
Léon Jouhaux, sindicalista francés. 4 de agosto de 1914

viernes, 17 de agosto de 2012

Guerra y Guerra Total


DEFINICIONES DE GUERRA

La guerra tiene numerosas definiciones, según el desarrollo histórico del concepto y las características del mismo. Se han identificado diversas definiciones, entre otras:
1) como enfrentamiento armado; 2) como proceso político

La Guerra como enfrentamiento armado:
El teórico prusiano Karl Von Clausewitz en su obra “De la guerra” cuando define la guerra expresa: “La guerra no es otra cosa que un duelo en una escala más amplia. Si concibiéramos a un mismo tiempo los innumerables duelos aislados que la forman, podríamos representárnosla bajo la forma de dos luchadores, cada uno de los cuales trata de imponer al otro su voluntad por medio de la fuerza física; su propósito inmediato es derribar al adversario e incapacitarlo de ese modo para ofrecer mayor resistencia”. Y luego concluye: “la guerra es un acto de fuerza para imponer nuestra voluntad al adversario”. Y para reforzar aun más define “la guerra es la mera continuación de la política por otros medios.”

La guerra — sostienen Brentano y Sorel—, es el acto político por el cual varios Estados, no pudiendo conciliar lo que creen son sus deberes, sus derechos o sus intereses, recurren a la fuerza armada para que ésta decida cuál de entre ellos, siendo el más fuerte, podrá en razón de su fuerza, imponer su voluntad a los demás”.

La guerra como proceso político:
La autora Vilma L. Franco señala que “la guerra no debe entenderse
sólo como choque militar, como acción, sino también, como proceso político, que contiene la búsqueda de imponerse sobre el otro en términos políticos y militares, que presupone la existencia de una relación de antagonismo, enemistad y poder, y que puede permanecer aún después del cese de las acciones bélicas. Sólo en esta perspectiva se puede reconocer la guerra como una relación de poder y no sólo de fuerza; y se puede advertir que esta, a diferencia de la violencia, comprende la redefinición de un orden social o la configuración de una nueva hegemonía política”.

GUERRA TOTAL

El término fue utilizado por primera vez por el teórico de las guerras Clausewitz y de manera más o menos simple significa que toda la población se vuelca con el esfuerzo bélico, no solamente los ejércitos sino también la población civil. El papel de los estados es ahora mucho más activo, los gobiernos se vuelcan con las guerras y derivan gran parte de sus recursos a fines bélicos, sobre todo a financiar a científicos e investigadores que pueden aportar nuevas armas más eficaces para batir al enemigo. Los recursos de los estados provienen de la población que además de pagar tributos para sostener el esfuerzo bélico  ahora se ve,  de manera masiva, reclutada para crear ejércitos inmensos. Otra característica importante es que en Europa, Estados Unidos y Japón se ha producido en el último tercio del siglo XIX la llamada segunda revolución industrial y la capacidad de producción de armas y productos para las guerras ha crecido de manera espectacular, sin este dato no entenderíamos el coste económico tan grande que suponen las guerras del siglo XX.
La Primera Guerra Mundial es el primer conflicto donde se ponen en marcha de manera generalizada todas estas características. Que los avances científicos son la base para mantener la supremacía sobre el enemigo lo prueban la gran cantidad de armas que o bien se perfeccionaron o bien se inventaron durante la contienda. Un lugar especial lo ocupan las armas químicas, especialmente la utilización de gases por los militares alemanes para diezmar al enemigo, todo un numeroso equipo de científicos fue puesto a trabajar por el Estado alemán para romper las líneas enemigas, de la misma manera los aliados tienen que desarrollar rápidamente armas similares y perfeccionar la defensa frente a estos ataques. A los gases podemos añadir todo tipo de armamentos: cañones de mayor precisión y más mortíferos, perfeccionamiento de aviones y submarinos, y utilización de tanques, sobre todo al final de la contienda. 
Con el ejemplo expuesto podemos ver que la población civil participa activamente en el conflicto, pero también se convierte en víctima. El aniquilamiento del adversario se entendía como destrucción física de combatientes y no combatientes, dicho de otra forma, la población no militar pasaba a ser objetivo militar. Se inicia aquí un fenómeno que caracteriza a las guerras del siglo XX y que define también a la guerra total: el número de víctimas civiles es más alto que el de militares y este fenómeno que vemos como algo perturbador no hará más que crecer a lo largo de la centuria pasada. Además otro enemigo aparece en la gente que vive lejos del frente: el hambre y las privaciones, el destinar casi todos los recursos al frente hace que la retaguardia se hunda, el racionamiento no alcanza para garantizar la cantidad mínima de alimentos necesarios y las bajas crecen de manera espectacular. El descontento que esto genera provoca problemas a los gobiernos y en algunos casos ese estado de cosas llega a hacer caer a esos gobiernos, el caso más claro es la caída del zar y la revolución rusa.